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Repicar

Repicar es la operación intermedia entre la siembra y el trasplante definitivo. Suele consistir en arrancar las plantitas de semillero cuando tienen entre 2 y 4 hojas y trasplantarlas en macetas, tarros recuperados o cualquier otro recipiente que contenga una mezcla de compost, fibra de coco y arena expandida, a fin de que enraícen adecuadamente y crezcan fortaleciéndose en las condiciones controladas de un semillero protegido, balcón de casa o invernadero, hasta que se hallen en condiciones de ser trasplantadas a la tierra, su lugar de desarrollo definitivo. Permite seleccionar las mejores plantitas del semillero, y repicarlas en recipientes más espaciosos para su mejor desarrollo radicular y foliar.

Cuidados que hay que tener:

El repicado requiere una gran atención, ya que las plantitas son muy tiernas y sensibles. Habrá que regar bien el sustrato o el semillero en donde crecen para no forzar las raíces al arrancarlas.

Cuidado con la presión ejercida sobre las partes donde estiramos los tallos, pues es fácil machacarlos sin darse cuenta.

En el nuevo recipiente donde se coloquen las plantas, hay que procurar que las raíces queden dirigidas hacia abajo y no torcidas hacia arriba.