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Plantar

El plantar o trasplantar es la acción de trasladar definitivamente al huerto las plantas obtenidas en los semilleros cuando éstas reúnen las condiciones necesarias o el clima lo permite. Algunas hortalizas como las lechugas, las acelgas o los puerros, suelen trasplantarse con bastante facilidad y no requieren cuidados especiales, aunque siempre es bueno el embarrado de las raíces. En cambio otras como los pimientos o los tomates, son muy delicadas y requieren un gran esmero, e incluso a menudo – en siembras precoces- nos veremos en la obligación de protegerlas del viento fuerte, el sol intenso o el frío nocturno, y vigilar que se mantenga el suelo con la humedad constante para que las plantas no sufran en ese proceso.

De hecho, no todas las plantas reúnen las condiciones para que sea exitoso su trasplante. Algunas no lo soportan y son incapases de enraizar de nuevo, excepto si se siembran en macetas o cepellones. Con otras no sale a cuenta todo el proceso de siembra en semillero o labores de trasplante, ya que la siembra directa es más efectiva o ventajosa -como en el caso de maíz, zanahoria y nabos-. Incluso hay plantas como las patatas, en las que el trasplante perjudica el tubérculo.

Por el contrario, el hinojo de bulbo y el apiorrábano si se trasplanta tres o cuatro veces, se les engruesa mucho más la raíz. Algunas plantas son fáciles de trasplantar a raíz desnuda y, de no faltarles la humedad en el suelo, arraigan sin demasiados problemas. Otras, en cambio, al ser más delicadas, requerirán el cultivo inicial en cepellones o macetas o su repicado.

Cuidados a la hora de plantar:

A pesar de lo cuidadosos que seamos en la operación de plantar, siempre provocaremos un estrés innecesario a las plantitas y daños radiculares o incluso en las hojas y tallos, con lo que pasarán un periodo crítico hasta su total recuperación.

  • Hay que ser muy cuidadosos para no dañar las plantitas. Siempre se dañan algunas raíces y ello fácilmente debilitará la planta haciéndola vulnerable.
  • Requiere algunos trabajos adicionales con respecto a la siembra directa.
  • Las plantas pasan un periodo de freno en su desarrollo, debido a la conmoción sufrida (si se trasplantan en su cepellón se reduce este problema).
  • Cuando trasplantamos plantitas con raíz desnuda tenemos que regar inmediatamente después junto al pié de la planta, para que se adhiera la tierra a las raíces.

Cómo plantar:

Planteles:

Si compra plantas para trasplantar evite las raquíticas y altas. Es recomendable adquirir plantas bajas pero fuertes.

Para que las plantas se adapten a la intemperie, déjelas unas horas afuera cada día durante una semana antes de trasplantarlas.

Las hortalizas como el brócoli, la col de Bruselas, el repollo, la coliflor, la berenjena, los pimientos y los tomates crecen mejor cuando se los trasplanta.

Las plantas deben plantarse en la huerta en días nublados o cuando comienza a caer el sol.

Riegue las plantas una hora antes de trasplantarlas.

Saque las plantas de las macetas con cuidado sin tocar las raíces, no hay que sacar la tierra que las rodea. Algunas plantas se cultivan en macetas de turba que pueden colocarse directamente en la tierra.

La planta debe plantarse un poco más profundo de lo que estaba en la maceta.

Las raíces deben cubrirse con tierra. Afirme la tierra alrededor de la planta.

Riegue las plantas después de plantar con una solución fertilizante con alto contenido de fósforo.

Las plantas deben protegerse del calor, del viento o del frío cuando sea necesario. Para proteger las plantas durante períodos de tiempo cortos se pueden utilizar vasos, jarros, cartones o canastos. Recuerde retirar lo que haya usado para proteger las plantas cuando el clima mejore.

Trasplante en cepellones:

El trasplante con cepellón es una práctica que ha ido generalizándose con respecto al trasplante a raíz desnuda, sobre todo por las ventajas de asegurar un mayor éxito, menos fallos o plantas que sucumben y porque las raíces sufren menos que en el trasplante a raíz desnuda, evitándose en parte el enorme estrés que supone el trasplante para la planta.

Cuando el cepellón de sustrato es suficientemente grande, su trasplante no requiere más cuidados que el de abrir un agujero en la tierra con una azadilla, colocar en él el cepellón, cubrirlo con tierra y regar. Pero si tenemos plantitas criadas en bandejas con cepellones pequeños, la operación es algo más delicada. Los tubos plantadores facilitan el trabajo pues permiten trasplantar andado erguidos y hacerlo en parcelas acolchadas incluso con plástico.

Se da un golpe seco con el tubo sobre la tierra, procurando calcular la profundidad a la que deberá quedar enterrado el cepellón y parte del tallo de la planta, y la dejamos caer por el orificio superior del tubo. Una vez la planta ha alcanzado la parte inferior del tubo, accionamos la palanca de apertura y levantamos el tubo, cuidando que la tierra cubra el cepellón y la altura de tallo que se considere óptima, en función de la planta trasplantada. Es imprescindible que la tierra esté mullida o, de lo contrario, el tubo no se clavaría, dejando los cepellones con sus raíces al descubierto.