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Germinar



Germinar es el proceso en el que la semilla pasa de un estado de reposo o latencia a un estado de actividad. Para que tenga lugar este proceso, deben darse las condiciones espacio-temporales adecuadas.

Por eso, para saber como germinar nuestras semillas, debemos tener en cuenta los factores que influyen en el proceso de germinación. Estos son:

Tiempo de germinación:

Hay semillas de germinación rápida, como los rabanitos o los nabos, que en condiciones óptimas germinan en apenas 24 hs.. En cambio, hay otras semillas que tardan una semana, como el perejil; e incluso algunas semillas de germinación lenta, como las zanahorias, pueden tardar de 2 a 3 semanas en germinar.



El tiempo de germinación de cada variedad se verá afectado por factores como el clima, la humedad del suelo o el calor que reciba, adelantándose o retrasándose sobre sus características peculiares. A menudo se emplean semillas de rábano con semillas de germinación lenta- por ejemplo, zanahoria- para marcar las líneas sembradas y poder practicar binas o escardas entre las líneas, ya que las hierbas suelen brotar más rápido que las semillas de germinación lenta.

Hidratación:

Existen semillas de cutículas muy duras que deberán hidratarse poniéndolas en remojo en agua tibia de 12 a 48 horas (según semilla), antes de ser sembradas. Cuando la semilla se haya hinchado, sabemos que está lista para su siembra. El hidratado también permite adelantar el periodo de germinación en la mayoría de semillas.

La temperatura:

Cada semilla tiene una temperatura óptima de germinación que varía mucho de unas plantas a otras e incluso entre variedades de una misma especie, pues unas están más adaptadas a ciertas condiciones climáticas que otras. Para la mayoría de la plantas, la temperatura óptima es de uano 20ºC; algunas requieren temperaturas de germinación algo superiores: 25ºC para los espárragos, 25 a 30ºC para las cebollas o los guisantes, 30 a 35ºC los melones, calabazas, judías o nabos, más de 35ºC el maíz. Si sembramos ciertas semillas con temperaturas que no alcanzan las que son óptimas, es posible que la mayoría germine pero sufrirán un cierto retraso que comprometerá su vitalidad general. Algunas semillas como las acelgas o las zanahorias, cuando se siembran con temperaturas muy bajas suelen espigarse (prematura subida de flor), con lo que malogra la cosecha.

Pasos previos al sembrado o plantado de las semillas

Desinfección:

Las semillas se desinfectan antes de sembrarlas para que no le ataquen los insectos del suelo antes de germinar o para que no desarrollen enfermedades una vez la planta haya germinado.

La desinfección podemos realizarla con algún insecticida vegetal. Podemos utilizar una decocción de ortiga (un puñadito por 2 litros de agua durante 10 min.), o una decocción de ajo ( 4 cabezas de ajo en 1 litro de agua), utilizando un rociador.



Remojado:

El objetivo de remojar las semillas es conseguir una mayor hidratación para que se produzca antes la germinación.

Con el remojo, se logra ablandar la capa externa de la semilla y, al mismo tiempo, la disolución de una serie de sustancias que inhibían el proceso de germinación.



De no remojarse, algunas semillas no tendrán capacidad para romper la cutícula externa y no germinarán.

Escarificación:

La escarificación de las semillas es una técnica que tiene por finalidad abrir o debilitar la cutícula o estructura externa de las semillas para que la radícula pueda abrirse paso entre ella y se pueda producir la germinación adecuadamente.

Entre las principales formas de escarificación tenemos: la escarificación por corte y por abrasión.

Estratificación:

Muchas semillas en su ambiente natural solamente florecen después de ser sometidas a periodos de diferentes temperaturas.

Esta técnica consiste en imitar la temperatura de las semillas en su ambiente natural para así conseguir que germinen. Esta puede llevarse a cabo en frío o en caliente.