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La Judía (Phaseolus vulgaris) es la especie más conocida del género Phaseolus en la familia Fabaceae.

Las judías, ya sean tiernas o secas, son muy populares y apreciadas en la cocina, donde se hace un amplio uso de ellas. Son originarias de Sudamérica (Perú o Colombia) y desde siempre formaron con el maíz y la calabaza no sólo la tríada de cultivo asociado más conocida, sino que también proporcionan una equilibrada y excelente combinación de aminoácidos, lo que supone una óptima calidad biológica de las proteínas ingeridas.

Las formas de preparación y consumo son tan variadas que describirlas todas sería inacabale. En mi región, es típico el consumo de judías tiernas en un simple hervido con patatas tempranas, aliñado con sal y aceite de oliva; sorprende por lo sencillo y exquisito que resulta ¿Y quién  no conoce las judías salteadas? O las cocinadas al vapor, en menestra o como guarnición de otros platos, y cómo no, la popular ensaladilla rusa.



Las judías secas o alubias, que no son ni más ni menos que los frutos maduros de las judías, son tan o más populares que las judías tiernas, y forman parte de numerosos platos regionales: la fabada asturiana o gallega (las fabes son una variedad de judía seca); la escudella catalana o las mongetes amb botifarra. Las judías secas son legumbres de primer orden por su elevada proporción de proteínas y tienen la ventaja de que, una vez cosechadas, pueden guardarse durante mucho tiempo -incluso años- hasta su consumo.

El consumo global de la mayoría de legumbres ha decaído mucho en las últimas décadas, en las que has sido desplazadas por un consumo creciente de proteína cárnica y tal vez por su estigmatización como «comida de pobres».  Aquí podríamos sentenciar: «Pobres de aquellos que no quieren consumirlas», pues, aparte de que se empieza a reconocer públicamente su valor nutricional, cada vez se hacen más patentes los enormes perjuicios para la salud que entrañan las dietas a base de carne y derivados.

Descripción:

La judía es una planta herbácea anual, erecta o trepadora, de tallo pubescente o glabrescente cuando adulta.

Es de una forma alargada. Pueden ser cilíndricas o aplanadas.

Su tamaño tienen una longitud de 10 a 20 centímetros según la variedad a la que pertenezcan.



Es verde, más o menos claro, aunque existen variedades amarillas o incluso con manchas de color oscuro.

Presenta un sabor suave en ocasiones con un toque dulzón.





Tareas

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Cuidados

Cultivo

Se trata de plantas delicadas y frágiles que hay que tratar con mucho cuidado. En caso de no decantarnos por un acolchado orgánico, precisarán repetidas binas y escardas, a fin de controlar las hierbas y dejar la superficie del suelo removida para evitar la evaporación del agua y mantener el suelo aireado y húmedo. No obstante, dado el frágil y superficial sistema radicular de las judías, las escardas serán muy superficiales y las evitaremos cuando la planta sea grande; esta es la razón por la que resulta conveniente recurrir a los acolchados.
Las plantas de mata baja son de porte rígido y no necesitan tutores; en cambio los tallos de las judías de mata alta son delicados y crecen enrollándose en los elementos rígidos cercanos, por lo que les colocaremos unas cañas o palos de unos 2 o 2,5 m para que vayan subiendo por ellos.Las cañas o tutores deberán formar una estructura sólida, a fin de evitar que el viento o el propio peso de las matas las rompan o las hagan caer. La estructura más habitual suele ser la piramidal, que se realiza uniendo las cañas de dos lineas, inclinándolas y atándolas en el centro; a menudo se refuerza colocando otra horizontal.
Es importante que las judías no padezcan sed, algo esencial si deseamos judías tiernas, ya que en caso de sequía tienden a endurecerse y hacerse fibrosas.

Clima

Las plantas de judías son sensibles a las heladas y no se desarrollan a temperaturas por debajo de los 10ºC. Tampoco florecen cuando los días son cortos y se reduce el fotoperíodo (cantidad de luz recibida a lo largo del día).
Requiere climas cálidos y templados, y no adelantaremos demasiado las siembras en primavera pues es fácil que las sembradas quince días más tarde adelanten a las primeras siembras si las hemos efectuado en tiempo frío o con días cortos.
También demandan un suelo templado por lo que la radiación solar y la exposición de la parcela deberán ser las apropiadas a sus requerimientos. En las zonas ventosas les procuraremos protección, pues son plantas frágiles y no soportan la incidencia directa de vientos fuertes y racheados.

Suelo

No les gusta- ni les favorece- el cultivo en tierras frías y muy húmedas, ni en terrenos demasiado secos y muy calizos.
Precisan de suelos mullidos y bien cavados, frescos y ricos en humus, aunque exentos de restos de materia orgánica fresca.
Los suelos ácidos convienen más a las alubias, pues resultan más tiernas y fáciles de conocer,mientras que las de suelos calcáreos son más duras y fibrosas. Procuraremos buscar para su cultivo las parcelas mejor expuestas al sol, para que el suelo pueda calentarse.

Abonado

Las judías no precisan abonado y no soportan bien la presencia de materia orgánica en descomposición. Ello es debido en parte al hecho de que poseen junto a sus raíces bacterias nitrificantes, capaces de fijar el nitrógeno atmosférico. No solo no necesitan abonado, sino que además alimentan el suelo de nitrógeno. Un exceso de nitrógeno en la tierra supondrá un desarrollo exagerado de la parte foliar, en detrimento de la producción de frutos, y hará a la planta débil y propensa a ataques de patógenos. En caso de cultivarlas en suelos pobres o carentes de humus, podemos esparcir un mes antes de la siembra un abono orgánico muy descompuesto, mezclándolo bien con la tierra con una buena cava.

Riego

Si bien las judías precisan de suelos frescos y que no se resequen, pues soportan mal la carencia de riego o la humedad mínima del suelo, conviene sembrarlas sin riego, con la tierra en sazón o atemperada con un riego anterior a su preparación para la siembra. Es preferible no regar en la época de la primera floración, ya que un riego abundante en ese momento frenaría el cuajado y podría provocar la caída de las flores, mermando notablemente la producción. En tiempo caluroso y soleado procuraremos regarlas siempre al atardecer o, en su defecto, a primeras horas de la mañana, antes de que apriete el calor.

Problemas

Los pulgones verdes y negros suelen ser parásitos habituales en las plantas de judías en cuyo cultivo se ha abusado de la fertilización nitrogenada y del riego.
Las arañas rojas y otros ácaros suelen atacar las hojas de la judiera en tiempo seco, con las plantas y los suelos resecos por la falta de riego. Para prevenir , procuraremos mantener la humedad del suelo, para lo que quizás sea conveniente acolcharlo.
La antracnosis, enfermedad que se manifiesta por manchas oscuras sobre las hojas y sobre todo en las vainas con tiempo húmedo, puede evitarse seleccionando bien las semillas y guardando para siembra solo las que procedan de plantas sanas. Procuraremos no tocar las plantas ni cosechar cuando estén húmedas o mojadas. Seguiremos escrupulosas rotaciones de tres años o más. Como preventivo podemos actuar fumigando con decocción de cola de caballo. En ultima instancia arrancaremos y quemaremos las plantas afectadas.

Palmarés Judía

Planta ganadora de 7 medallas en estos nutrientes:

Niacina   

2.92 mg

Tiamina   

0.37 mg

Agua   

90.7 g

Fenilalanina   

0.212 g

Histidina   

0.118 g

Riboflavina   

0.25 mg

Treonina   

0.176 g
Valores cada 100g

Phaseolus vulgaris

Judía - Phaseolus vulgaris -

Taxonomía Judía (familia)

Sub-clase: Rosidae (4)
Orden: Fabales (3)
Familia: Fabaceae (3)
Sub-familia: Faboideae (3)
Tribu: Phaseoleae (1)
Género: Phaseolus (1)
Especie: Phaseolus vulgaris

Propiedades medicinales

  • Antidiabética
  • Depurativa
  • Diurética
  • Refrescante

Valor nutricional

Valores por cada 100g (Beans, kidney, mature seeds, sprouted, raw) - USDA National Nutrient Database for Standard Reference
La línea verde es la puntuación nutricional del valor de la planta en comparación al resto de plantas de nuestro archivo.
Agua
Proteína
Grasas
Hidratos de carbono
Ver todos los nutrientes al detalle
Valores por cada 100g

Nutrientes

Agua: 90.7 g
9pts
Energía: 29 kcal
1pts
Proteína: 4.2 g
6pts
Grasas: 0.5 g
3pts
Hidratos de carbono: 4.1 g
1pts

Minerales

Calcio, Ca: 17 mg
1pts
Hierro, Fe: 0.81 mg
1pts
Magnesio, Mg: 21 mg
2pts
Fósforo, P: 37 mg
2pts
Potasio, K: 187 mg
1pts
Sodio, Na: 6 mg
0pts
Zinc, Zn: 0.4 mg
3pts
Cobre, Cu: 0.159 mg
4pts
Manganeso, Mn: 0.182 mg
1pts
Selenio, Se: 0.6 µg
0pts

Vitaminas

Vitamina A, IU: 2 IU
0pts
Vitamina B-6: 0.085 mg
1pts
Vitamina C: 38.7 mg
3pts
Tiamina: 0.37 mg
10pts
Riboflavina: 0.25 mg
8pts
Niacina: 2.92 mg
10pts
Ácido pantoténico: 0.368 mg
3pts
Folato: 59 µg
3pts

Lípidos

Ácidos grasos saturados: 0.072 g
2pts
Ácidos grasos monoinsaturados: 0.039 g
0pts
Ácidos grasos poliinsaturados: 0.276 g
5pts

Amino Ácidos

Triptófano: 0.044 g
7pts
Treonina: 0.176 g
8pts
Isoleucina: 0.186 g
7pts
Leucina: 0.302 g
7pts
Lisina: 0.239 g
6pts
Metionina: 0.044 g
6pts
Fenilalanina: 0.212 g
9pts
Valina: 0.216 g
7pts
Arginina: 0.228 g
3pts
Histidina: 0.118 g
9pts

Flavonoides

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