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Mosca de la fruta



La mosca de la fruta (Ceratitis capitata) es el insecto que más estragos suele producir en los vegetales de climas mediterráneos, ya que ataca a gran número de frutas, especialmente a los melocotones y a las nectarinas, pero también es temible con los albaricoques, peras, kakis, ciruelas, manzanas, naranjas o mandarinas…

Al igual que la carpocapsa inverna en el suelo, a poca profundidad, en estado de pupa. Su aparición picando los frutos y depositando huevos que se convertirán en gusanos una vez la fruta esté casi madura, suele estar condicionada a las altas temperaturas primaverales, por lo que no suele atacar a las primeras frutas del año, como los nísperos o los albaricoques tempranos. Los fuertes calores de mediados de la primavera en adelante son los grandes instigadores de la Ceratitis.

Una vez nacidas las larvas, se nutren de la pulpa de la fruta en cuestión y al fermentar su excremento provocan la rápida podredumbre de la fruta. Con la caída al suelo de la misma y una vez avanzado su máximo desarrollo, la larva se esconde a poca profundidad del suelo, transformándose en pupa y más tarde en adulto, dando lugar a una nueva generación dispuesta a atacar sin piedad.



En nuestro clima se contabilizan de cinco a seis generaciones al año.

Cómo prevenir:

  • Al igual que con la carpocapsa, conviene recoger y quemar toda la fruta atacada. La suelta de gallinas en el vergel también resulta de gran ayuda para evitar las generaciones invernantes y eliminar las pupas de ceratitis escondidas en el suelo.

Cómo combatir:

  • Es muy difícil el control total de la ceratitis, pues aunque se emplean trampas con sustancias atrayentes o incluso con feromonas, que atrapan a los machos e impiden la fecundación de las hembras, no siempre se consigue evitar la puesta de las hembras fecundadas venidas de otros lugares.
  • Trampa:  en una botellita de plástico de medio litro,  practicarle 4 orificios sobre la base y luego rellenar con 2 dedos de vinagre puro . Se cuelga del árbol a 2 metros de altura. Las moscas entran atraídas por el olor y, al final, como no saben salir, mueren ahogadas en el propio vinagre.
    También se pueden utilizar otros atrayentes como cerveza o zumos, miel y paneles amarillos con adhesivo. Aún así no conseguimos librarnos de ellas. Como preventivo usamos pulverizaciones con neem y purín de ortiga cada quince días en primavera y principios de verano, más espaciados a partir de entonces.



Plantas más afectadas

Mora Cereza Kumquat